lunes, 6 de julio de 2015

Deja que suceda



Que el amor te toque 
que la luna salga
que la lluvia moje
que el sol te abrace
que te bese el viento
y que el mar te alcance
Deja que suceda
que rompan tus sueños
que un muro te estorbe
que vuelvas a errar
que el alma te duela
que puedas llorar
Porque si sucede
todo pasará
lo bueno, lo malo,
lo negro, lo blanco,
y en el equilibrio
vivirás en paz.
                              (Aurora Orozco)



Pensamiento40




La semilla y la maceta



Nací semilla con suerte, hundida en tierra fértil. En la húmeda oscuridad desperté de mi encierro y hurgué en las entrañas de quien me dio cobijo un día.
La noche que aprendí a echar raíces me di cuenta de que estaba en una maceta y el barro de las paredes me moldeaba a su antojo, haciendo de mí lo que no era, presa y protegida, hermosa pero no libre, adornando la vida de quien me había encerrado.
Y me ahogué más pronto que tarde, enredada en mi propia esencia, dando vueltas a un tiesto que me daba forma y me enclaustraba, mareada en mi propio encierro, asfixiada dentro de mí misma. Y aun así, florecía colorida cada primavera. Y aun así, agradecí la luz del sol cada mañana y cada gota de lluvia que refrescó mis hojas, porque nadie supo nunca de la oscuridad de mis entrañas bajo tierra.
Animada por mi ansia de escapar, descubrí  un día que no estaba todo perdido, que un pequeño agujero en el fondo de la maceta de mi encierro era mi única salida. Así que hurgué de nuevo, pero esta vez en lo más profundo y no dando vueltas.
Me estiré todo lo que fui capaz, necesité muchas lunas para ello, y una pequeña parte de mí asomó al mundo por un diminuto agujero.
Y renací de nuevo, esta vez no de semilla sino de una parte de mí misma, fruto de mi propia raíz, inventada otra vez. Busqué donde hundirme tanteando el suelo que pisaba. Hasta que encontré tierra firme en la que hacer mi nido.
Ahora ya no tengo quien me riegue si no es el cielo, pero he crecido salvaje fuera del tiesto. No me peino las raíces si no quiero y crecen libres, a su antojo, como las venas de la tierra.
Que nazca la flor de la corteza.
Que el cielo te riegue cuando quiera.
Que bajo el asfalto las raíces de la vida dibujen carreteras.
Que ningún tiesto moldee tu forma.
Y si un día quieres florecer, que sea para adornar tu jardín.
Y si un día decides escapar, busca el agujero de tu maceta.


domingo, 5 de julio de 2015

Pensamiento39




Te invito a un café




Vestiduras



Cierto día Belleza y Fealdad se encontraron a orillas del mar.
Y se dijeron:
– Bañémonos en el mar.
Entonces se desvistieron y nadaron en las aguas. Instantes más tarde Fealdad regresó a la costa y se vistió con las ropas de Belleza, y luego partió. Belleza también salió del mar, pero no halló sus vestiduras, y era demasiado tímida para quedarse desnuda, así que se vistió con las ropas de Fealdad. Y Belleza también siguió su camino.
Y hasta hoy día hombres y mujeres confunden una con la otra.
Sin embargo, algunos hay que contemplan el rostro de Belleza y saben que no lleva sus vestiduras. Y algunos otros que conocen el rostro de Fealdad, y sus ropas, no lo ocultan a sus ojos.